08 Octubre 2008
Max Cady: La fuerza de apolo
Análisis y reflexiones, Clásicos y pioneros Añadir un comentario
El sufrimiento y la rabia que ha represado Max Cady en las casi dos décadas que lleva pudriéndose en una casa se puede ver reflejado en los tatuajes que cubren su cuerpo. Las aluciones a la biblia y a la justicia denotan una sola palabra: Venganza.
Lo que usualmente pasa en películas vomo ‘Cabo de miedo’ es que el hombre que cree que la sociedad le ha robado algo es la clásica persecución enfurecida o en su defecto un terror sicológico que logra enloquecer a la familia del perseguido. Esto no sucede en este caso, la mujer y la hija de Nick Nolte están fascinadas con la imagen del ex presidiario, incluso logra seducir a la hija haciéndole una especie de catarsis intelectual, despertándola a la vida y haciéndole comprender que sus padres la están juzgando por cosas que ellos hicieron en el pasado.
Max Cady más que parecerse a un personaje bíblico o a un predicador parece un verdadero hijo de Dionisos, uno de esos usurpadores de la paz griega antes de que Apolo dejara de ser el único Dios en Grecia.
Las referencias de los personajes de ‘Cabo de miedo’ no están en la Biblia sino en el ‘Origen de la tragedia’ de Nietzche. Allí el filósofo alemán describe como las desenfrenadas orgías dionisiacas destruían el sólido entablado familiar “casi en todas partes el objeto de estos regocijos es una licencia sexual y desenfrenada, cuya ola exuberante rompe todas las barreras de consanguinidad y suspende las leyes venerables de la familia: aquí se desencadena verdaderamente la mas salvaje bestialidad de la naturaleza, en una horrible mezcla de sensualidad y de crueldad que siempre me ha parecido como el filtro de circe”.
El conflicto entre Max Cady y su abogado es el mcguffin que usa Scorcese para hablar de la familia y las invasiones bárbaras, de la irrupción de Dioniso en el mundo perfectamente trazado y organizado de la familia de un abogado brillante.
Es difícil decir que esta ‘Cabo de miedo’ sea un remake de la de John Lee Thompson cuando esta es solo un thriller cualquiera mientras que la de Scorcese es toda una reflexión sobre la decadencia moral del derecho y de la civilización misma. En ‘Cabo de miedo’ nadie es inocente y por eso es que sentimos inmediatamente no una identificación sino una admiración profunda hacia Max Cady un hombre que entró a la cárcel analfabeta y que movido por el odio se convirtió dentro de ella en un hombre letrado, lúcido, medido, un hombre que supo cuidar su mente y su alma, un espiritu profundamente apolíneo pero perfectamente delineado por el caos artístico que trae Dionisos.
Max Cady es un individuo y tal como dicen Nietzche ha tenido que abrirse paso a sangre y fuego para conseguir ese privilegio, casi que ha muerto en el intento porque ya no es el mismo analfabeta que entró a la cárcel, ahora es un ángel vengador, un demiurgo.
“Esta divinización de la individuación, como nos la representa, sobre todo como la imperatia y reguladora, no conoce una sola ley, el individuo, es decir, el mantenimiento de los límites de la personalidad, la medida en el sentido helénico”. Apolo exige de los suyos la medida, Apolo le da al personaje interpretado por Robert De Niro toda la disciplina que necesita para acumular conocimiento y luego Dionisos le suelta la pita y lo sumerge en el placer de la venganza. Max Cady es a la vez titánico y bárbaro y creo que la gran mayoría del repertorio de caracteres creados por Scorcese están en esa misma órbita.
‘Cabo de miedo’ fue en su momento la película mas taquillera del director newyorkino, los críticos la miraron con indiferencia, hoy, 17 años después sorprende su vigencia, su elocuencia y sobre todo su importancia no solo en lo estrictamente cinematográfico sino al pensamiento griego. El 13 largo de Scorcese quien lo creyera, es una nueva vuelta de tuerca a la eterna disputa entre Dionisos y Apolo.