“Azuloscurocasinegro”: Para recordar lo básico

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Un traje azul oscuro, casi negro, que se exhibe en una vitrina de ropa de hombre no es simplemente un traje elegante más. Para Jorge (un muy convincente Qim Gutiérrez en su primer papel en cine) ese traje es el símbolo que representa la pared de vidrio que le marca la diferencia entre ser el que le toca y ser el que quiere. Le toca ser portero, oficio que hereda circunstancialmente de su padre, y esa obligación le pesa como un ladrillo en el cuello. Escoger, aunque sea sólo por si mismo el edificio adonde celar.

Le pesa su padre enfermo a quien cuida. Le pesa su chica, que vive unos estratos más arriba que él en el mismo edificio. Y ese traje oscuro, inalcanzable para sus ingresos, innecesario para su oficio, es un poco la piedra que liberaría al pez del vidrio de su pecera, pero que le tiraría el agua que lo alberga y en la que sabe nadar. El dilema del cambio que da pero quita.

‘Azuloscurocasinegro’ cuenta muy a la española, es decir, lleno de situaciones que van de lo trágico a lo cómico y desde dos historias que casi ni se tocan: la de Jorge, que va de su independencia deseada y de un amor inesperado en tanto que cuida a su padre y carga con el peso de una familia caída y la de Israel y su no saber de identidad sexual, ni la suya ni la de su padre que tanto lo fustiga. Y en el medio historias de tono Almodóvar.

Pero el fondo de la película, lo que une a estas historias disímiles, viene siendo esa atmósfera opresora de la vida, que obliga a cosas, que nos da temores que protegen pero que limitan, que nos da la sensación de destinos que no logramos torcer, que nos opone el sentimiento a la razón.

En alguna de las escenas más hermosas, Jorge le repasa a su papá, ambos con los ojos cerrados, las partes de su cara “¿y estas, que tienes dos?”, “las cejas” responde él y luego, haciendo el mismo ejercicio con su novia, le explica “es para que no olvide lo básico: los ojos, las orejas, la nariz”. Es quizás eso lo que nos quiere contar Daniel con su película, tan correcta y tan bien editada. Que nos toca recordar lo básico, lo que sentimos y que filtramos cada día, recordar qué somos realmente, imaginar y volver real lo que podamos.

Y es quizás ese el triunfo de la película, que a diferencia de esas inspiradoras producciones del norte en la que la gente triunfa y le brilla el sol sobre el pelo, ‘Azuloscurocasinegro’, así, fundido, es un color de límites borrosos, como sabemos que es el cotidiano, que no nos dice “triunfarás”, o” el amor todo lo puede” y deja esas frasecitas de motivador para los que paguen la entrada a las conferencias de autosuperación y si nos da una especie de “fresco, la vida es así, un poco de todo cada vez”.

Un vestido que es nada para quien lo usa a diario y un trofeo para Jorge que lo ve cada día tras la vidriera. Un amor que aparece ligado al sexo que tanto queremos volver objeto de consumo. Una libertad que pesa tanto como el aire a un pez liberado de su pecera. Una herencia de clase que no logra uno quitarse con facilidad. Una preferencia sexual que no es ni esta, ni aquella ni la otra.

Discreta, sencilla, bien contada, mejor actuada, para una primera película que de seguro no será la última de este director.

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Nelson Cárdenas

Una respuesta para ““Azuloscurocasinegro”: Para recordar lo básico”

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    Soraya dijo:

    Enhorabuena Nelson, has hecho que vuelva a revivir esa película que he visto y he vuelto a ver, casi con esa necesidad de, cómo tu dices, “recordar lo básico”.
    Decirte que aquí, en España, la próxima de Daniel está al caer, “Gordos” ya está en post-producción.
    Un saludo desde Cineforum España.

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